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Oct 18
Si no tuviera tanta tarea, me pondría a escribir algo interesante, pero tengo tarea. No mucha, pero tengo.
El verdadero problema es que tengo tarea y no tengo deseos de hacerla, es más, casi nunca he tenido deseos de hacer tarea. Me parece un tanto tonto el principio básico de la tarea…
Buento, total que luego escribiré 
Sep 28
Acabo de regresar de Acapulco, y no puedo decir que haya sido mi mejor viaje. De por sí Acapulco nunca ha sido mi lugar soñado, sólo que esta vez fue peor.
Ni merece una crónica, la comida fue mala, el servicio fue malo, la internet muy cara y muy lenta… Un fiasco. No diré más.
Hace un rato vi Click, sí, esa película de Adam Sandler que muchos critican como mala, pero que a mí me gusta bastante. Además que sale Kate Beckinsale que es una mujer preciosa :p.
Bueno, esa movie me gusta bastante. La idea principal me conmueve porque resalta lo que realmente es importante en la vida. Ni el trabajo, ni el estudio, ni el dinero, sino la familia. La FAMILIA.
Muchos toman por sentado que nuestros seres queridos siempre van a estar ahí, o que podemos sacrificar cosas importantes por el éxito sin grandes repercusiones, cuando no se dan cuenta que él éxito debe sacrificarse por las cosas importantes. Considero aún más importante que las personas que amo me reconozcan por lo que soy a que alguien me de un papelito con algún reconocimiento.
Obviamente a familia también me refiero a todas esas personas que se han vuelto familia, no sólo a las que comparten la misma sangre. Personas que trascienden. (Duddy! Cookie! Hablo de ustedes, no se hagan xD)
Ok, ya no sé de lo que hablo, escuchar al Joaco transmitir me pierde las ideas.
Sep 16
Weeeeee! Hace un rato acabo de regresar del Desfile Militar en el Zócalo =3. Así que supongo que ya es hora de escribir.
Hace una semana exactamente, tuve la clase de Lectura, Lectores y Bibliotecas con Hugo, un muy buen profe. En ella nos colocó varias disyuntivas bastante interesantes. Entre éstas, hubo dos que me dejaron un tanto pensativo y decepcionado. La última ya es costumbre entre mis compañeros.
La primera fue “¿Crees en la patria?”. Y se la hizo a Marta, una chica que se caracteriza por querer siempre ir a beber o a drogarse aunque sea lunes. Su respuesta fue “No”. Cosa que realmente me esperaba.
La segunda fue “¿Crees en Dios?”. Y se la hizo a Carlos, un chico centrado hasta donde puedo apreciar, fanático de la música y cumplido en sus deberes. Su respuesta fue “No”. Cosa que ya es bastante común con una pregunta de índole religioso.
Reflexionemos primero la de la patria. ¿Por qué alguien no creería en la patria? Primero definamos lo que es la Patria. La patria sería -según las enseñanzas de primaria-, el territorio, usos y costumbres y los habitantes de un país determinado. En este caso: México. Por eso se me hace raro que haya contestado que no ._.
La segunda la relaciono mucho con la primera. ¿Por qué alguien no creería en Dios? Me es completamente imperativo que una persona que cree en algo será una persona con más valores. Por lo tanto, la persona que no cree en Dios (Cualquier Dios) me parece una persona con pocas cosas que aportar. Igual y el argumento no puede ser generalizado o universal, pero sí considero importante que las personas crean en algo que pueda aportarles algo más que un objetivo nihilista o sinsentido.
La relación que veo entre ambas disyuntivas es el hecho de que quieran pensar que una respuesta los hace diferentes, sin pensar que esa necesidad de ser “diferentes” los hace iguales a los demás. Hay mucha diferencia entre pensar en ser diferentes y autoafirmarlo a serlo y notar cómo los demás son diferentes.
Sin lugar a dudas decir que no crees en la patria y que no crees en Dios te podría llevar a un estereotipo rebelde y sofisticado hasta cierto punto, pero sigue siendo un estereotipo.
Yo en este momento puedo decir con seguridad que no creo en Dios y en la patria, como tampoco creo en el sobrecalentamiento global, la gravedad o el tiempo. Son cosas que no se cree en ellas porque son cosas que ya están por sentado, no hace falta realizar un juicio para creer o no creer. Son cosas que ya están.
Mmmm, ok tengo más cosas en la cabeza, pero me alargaría mucho con esta entrada, así que ya será otro día 
Sep 02
Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos topado con una persona de este tipo; las personas “Sí, pero no (lo sé)…”. Por lo regular -al menos con mi grupo muy selecto de amigos- tendemos a enviarlos directito a donde ya saben. El problema está cuando esa persona está involucrada de alguna manera -sentimentalmente, por lo regular-.
Actualmente estoy en una circunstancia parecida y, en lo particular, me pone en una incrucijada muy complicada. Una de mis premisas de vida es que la flexibilidad siempre debe existir. Otra, que es la que pone todo en tela de juicio es la de comprometerse con lo que uno se promete a sí mismo. ¿Qué es lo que pasa cuando estas chocan? ¿Es correcto -por decirlo de alguna manera- darle prioridad a alguna?
La verdad es que éste es uno de los problemas existenciales que están ocupando la mayor parte de mis pensamientos en este momento. El contexto es con una chica que me gusta. Y la problemática es que ya me había dado por vencido y me prometí a mí mismo el dejar el asunto por la paz y seguir con los proyectos que ambos tenemos. La respuesta está más resuelta que analizada, pero aún así quiero darle la oportunidad a las palabras para que saquen lo que tengo dentro sin razonarlo mucho.
Hablé, como es mi costumbre, con las personas más cercanas a mí y pedí sus opiniones. Como era de esperarse todas me apoyaron al 1000% y me aconsejaron seguir con mi vida. Es un tanto curioso, porque sé muy bien que escoja lo que escoja ellos me apoyarán, a pesar de haber dicho sus barbaridades a modo de apoyo de la chica en cuestión. Claro, de manera graciosa y leal lol. (Muchas de las barbaridades pasarán a ser mentira si las cosas salen bien, es lo curioso lol^2). Cosas de amistad, después escribiré sobre ello.
Hoy, estando en el Encuentro de Estudiantes y Profesores de Bibliotecología de la UNAM, estando platicando casualmente con Juan, y salió a la luz un trabajo de investigación que ambos tenemos. Me lo enseñó y me mostró una frase de Chester Bernard, que me hizo pensar bastante, la frase es:
“Ensayar y fallar es por lo menos aprender, no ensayar es sufrir la inestimable perdida de lo que pudo haber sido”
Un cubetazo de agua fría, sin duda alguna. Obviamente esto me puso en conflicto y me hizo pensar a una velocidad bastante alta mientras disfrutaba mi café. De ahí una conclusión que me hizo sentir liberado. No debo tomar las cosas tan en serio: la vida ya de por sí es dura, y si yo soy duro conmigo mismo, unicamente haré más difícil lo que de por sí ya lo es.
Aún tengo algunos días para seguir pensando en lo que haré hasta que la vea. Sin embargo, debo decir que me estoy inclinando a ser flexible, aventar la roca al río y ver lo que pasa; seguir la corriente y elegir en el momento, de manera espontánea -sin pensar-, en las cosas que son importantes. Puesto que la solución más simple por lo regular es la más adecuada.
Lo importante, y siempre lo he dicho, son los huevos. Para ser diferente, para arriesgarse, para decidir.
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Now playing: Porcupine Tree - Trains (Extended)
via FoxyTunes
Aug 21
Leyendo una entrada con un nombre similar a la mía de Hugo Landolfi, me vinieron a la mente varias afirmaciones sobre “cómo somos realmente”.
La primera es que somos lo que hacemos. Me viene a la mente mi epítome sobre mí mismo que me gusta colocar en mis perfiles en línea. Sin embargo, esta línea es un tanto falsa, ya que somos lo que hacemos dependiendo lo que hagamos en ese momento determinado… OMG, en palabras más sencillas, no podemos ser lo que somos porque lo que hacemos aún está en desarrollo, aún no es su grado más alto de habilidad. Igual y funcionaría con un artesano que ha perfeccionado su arte, ya que como su hacer cotidiano es perfecto, eso lo haría un Maestro, mas eso no es general. Un mal alumno en la escuela no lo define por completo en su existir, sólo lo predomina.
La segunda conciste en que somos el reflejo en los ojos de las personas que nos aman realmente. Esta afirmación me parece muy cierta. Pongámoslo en un contexto más práctico.
Cuando una persona tiene problemas de cualquier índole, toda posible solución le resulta dudosa y tiende a dudar de sus propias capacidades. Para ayudarse a sí mismo, la persona en cuestión acudirá a su círculo más íntimo en busca de consejo. Para su sorpresa, los consejos brindados resultan ser una gran revelación; pero para los consejeros, las palabras de ayuda no son más que un recordatorio, un recordatorio de cómo actuaría esa persona bajo circunstancias cotidianas.
Para aclarar un poco el párrafo anterior sólo puedo decir que cuando hay problemas, tendemos a acudir a las personas que nos aman para que ellos nos recuerden quién somos y cómo solemos actuar en situaciones comunes. Esto es posible porque las personas que nos aman realmente nos conocen y nos aceptan tal y como somos. He ahí el meollo de que nos ahoguemos en un vaso con agua y los demás nos digan exagerados…
May 02
Cubrebocas
Juan Villoro
1 May. 09
Nadie se había fijado en los ojos de Lorena hasta que se puso un cubrebocas. La frase es exagerada: nadie se había fijado tanto en ellos.
La epidemia del virus porcino ha cambiado los hábitos de la capital. La transformación más evidente son los rectángulos de tela en las caras de la población, que aportan tonalidad celeste a una ciudad donde el cielo es mero polvo. Los que no son guapos, por lo menos se han vuelto misteriosos.
Enfrentamos la catástrofe unificados por una prenda. No siempre es fácil decir “nosotros”. ¿Qué representa la palabra?, ¿qué clase de identidad convoca? Una tribu adicta a la compañía atraviesa el infierno del aislamiento y la falta de aglomeraciones. ¿Quiénes somos? Los del rostro con una tela azul.
Aparte de eso, sabemos poco. ¿Por qué brotó aquí un virus inédito? ¿Por qué el gobierno tardó en declarar la emergencia y lo hizo a las once de la noche, cuando muchos ya dormían? ¿Por qué, si la influenza ha cobrado pocas vidas, hay tantas muertes?
Llama la atención que el mapa genómico del virus se haya tenido que hacer en Estados Unidos y Canadá. ¿Tan atrasados estamos en esa materia o no se confía en los resultados locales?
El secretario de Salud ha comentado que ofrece la información como le llega de los hospitales. No podemos esperar que sea muy certera. Vivimos en un país donde un paciente contrae neumonía porque lo olvidaron en un cuarto helado y aguardó varias horas sin camisa para que le hicieran una placa de tórax.
Un conocido acaba de fallecer en la siguiente circunstancia. Llegó a un hospital privado con un cuadro de neumonía. Ahí se enteró de que su seguro no cubriría los gastos y fue trasladado a un hospital público, donde murió a las pocas horas. Tal vez se habría salvado sin ese ajetreo.
Las negligencias también pasan a las historias clínicas. En caso de duda, un mexicano muere por congestión múltiple, es decir, por un tamal de más o de menos.
Los médicos han dicho que se dispone de medicamentos y la epidemia se controlará si se rompe el proceso de transmisión del virus y se evitan aglomeraciones. Esto tranquiliza respecto a la influenza porcina. Lo preocupante son las condiciones de salud del país. De cada 100 personas que presentan síntomas, cinco mueren. Los pacientes llegan tarde a los hospitales, muchas veces los atienden mal y están debilitados por otras dolencias.
La influenza ha ofrecido una radiografía de la nación. Los partidos de futbol se celebran a puerta cerrada como una metáfora de la calidad de nuestro balompié y el gobierno federal y el local no acaban de ponerse de acuerdo. La crisis ha llegado al mole. ¿Es una medida acertada cerrar los restaurantes? Si uno considera que al sentarse a una mesa se encuentra a unos centímetros de caras ajenas (que para comer deben despojarse del cubrebocas), el cierre no parece exagerado. En mi última visita a una taquería, el mesero llegó con la charola de los postres. Mientras los ofrecía, tocó cada uno con un bolígrafo. ¿Había cedido antes a la muy humana costumbre de chupar la pluma? Con todo y cubrebocas, un estornudo puede hacer que el virus llegue a nuestra cita con una gringa.
El secretario de Salud le hace la autopsia a los expedientes con el fin de tranquilizar a la población. Sin embargo, ha generado incertidumbre. Imaginemos una trama de ciencia ficción en la que unos alienígenas envidiosos de nuestra agua aterrizan armados de un virus letal. Hay 159 muertes. El planeta cae en la zozobra y la OMS anuncia: “Sólo siete de los muertos recibieron el virus”. ¿Es esto tranquilizador? Por supuesto que no. ¿Y los demás fallecidos? Hay 152 incógnitas. Ser vencido por un
adversario ilocalizable provoca mayor angustia.
Otra pregunta que ronda la imaginación es: ¿qué tan mexicano es el virus? El secretario de Salud dijo que no lo es mucho, pues tiene un componente euroasiático. El tema no debería inquietarnos. ¿Es una ofensa para España que haya gripe “española”?
En la utopía negativa que imaginó George Orwell, la población es vigilada por un ojo tiránico: Big Brother. Nuestra frívola época convirtió esa amenaza en un morboso espectáculo mediático. El mal no llegó por lo que vemos a distancia, sino por lo que ocurre en invisible cercanía. El cerdo nos ha integrado a su familia. Pig Brother nos abraza.
Hace unos meses, mi padre donó su biblioteca a la Universidad de Michoacán. Poco antes de que pasaran por los libros, permitió que sus hijos nos quedáramos con algunos volúmenes. Escogí una primera edición de La peste, de Albert Camus. Mi padre subrayó este pasaje en 1947: “Se puede decir que la invasión brutal de la enfermedad ha tenido como primer efecto
el de obligar a nuestros conciudadanos a actuar como si no tuvieran sentimientos individuales”.
¿Quiénes somos? Los del cubrebocas. Una prenda nos unifica y revela novedades: los ojos de Lorena son más hermosos. Y cuando el cubrebocas reposa en su cuello, recuperamos el milagro de ver un rostro. ¿Qué lección dejará la enfermedad? Entre otras, el renovado asombro de vernos cara a cara.
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Me lo envió una compañera de semestres más adelante y me interesó.
Jan 18
No encuentro mi encendedor, así que no puedo prender un cigarro, así que escribiré hasta que encuentre fuego >.<!
5 min. después. ¡¡Encontré mi Zippo!! Creí que lo tenía Duddy, pero lo tenía Caifas.
La otra vez estaba viendo MTV -a veces suelo hacerlo, es algo así como voltear a ver el mundo de los mortales y reirme un rato- y descubrí algo muy chistoso: ¡Una invasión de negros!
Sep, así es. Los negros con cadenas de oro -según-, camionetas grandes, llenos de tatuajes que sólo pueden ser vistos a 5 cm. de distancia, con playeritas de tirantitos, pantalones cholos, boxers de colores, tenis Vans, muchos anillos, y la gran mayoría con dientes bañados en algún metal brillante. Sí, esos negros, con las mismas características, además de su pigmentación, son los que ahora están de moda en MTV. Estuve mirando el canal aproximadamente una media hora y puros videos de negros… No sé lo que hoy en día esté de moda además del Reggetón, pero al parecer los negros han sobresalido en ese campo. No es que lo vea mal, pero me pregunto, ¿estarán concientes de la imagen prototipada que están dando a sus congéneres? Lo bueno es que sólo están dando esa imagen de los negros de EUA, que ya de por sí es un país shitero; porque los de Europa sí tienen clase. Al menos los negros que conozco de Europa o los que he visto en películas extranjeras sí dan una imagen con más caché, algo más fancy y digno de imitarse: clase, para ser más precisos.
Ni hablar, MTV sigue igual de shitero que antes, y los demás canales de música siguen igual de insípidos. Much Music es el único canal que la salva por su contenido de videos antíguos. Al parecer me seguiré refugiando en mi música e ignorando cuando alguien me hable de algún grupo actual…
Por cierto, ya hasta los Bunkers están sonando mucho en la radio… Eso hace que deje de gustarme bastante…
Jul 29
He de mencionar que estos días me he cuestionado muy poco -la neta- sobre lo que son las amistades y demás. Bien dice el dicho “A buen entendedor, pocas razones” y me descubrí con menos de lo que creía.
Hoy apenas entré a internet y no puedo negar que esperaba algún correo, alguna entrada de blog, algún mensaje off-line, y durante mi tiempo fuera de línea esperaba alguna llamada, algún mensaje, etc. Ni hablar, no soy reconoroso. Pierdo muy rápido el interés, eso sí.
No hay más que decir, esto era una entrada rápida después de todo. Puede que sólo falte decir que hoy fui a conseguir empleo al IMSS, y si entro, me olvidaré de muchas cosas, de muchas personas; y le daré la entrada a nuevas cosas, a viejas personas y a nuevas costumbres.
¿La razón de todo esto? Mi madre está en el hospital después de una intervención quirúrgica para quitarle un tumor de los intestinos. ¿Esperaba más apoyo de terceros? -Sí. ¿Me importa? -No, cuando le de “Publish” a esta entrada habré tomado mi determinación. Lástima que no haya alguien on-line en el msn para apelar su lugar en mi vida.
May 17
Puedo describirme perfectamente como una persona tranquila, hogareña, floja, un tanto descuidada, alegre y ocurrente. Mi casa es el lugar que más disfruto; el estar con mi computadora o leyendo un libro mientras fumo un cigarro y escucho música con tranquilidad es uno de mis pasatiempos predilectos. Las fiestas, por otro lado, me parecen, en ocasiones, aburridas; ese excesivo uso de graves en la música del lugar como principal interferencia en el protocolo comunicativo me parece molesto.
Sin embargo, cuando la fiesta tiene música con un nivel moderado, cojines para tomar asiento y permitir entablar una buena charla, comida y no sólo bebidas; cuando una fiesta tiene esos elementos, es una fiesta para mí, un escape de la cotidianidad. Lamentablemente, lo que nunca falta y nunca sobra en fiestas de este tipo son los estupefacientes; una fiesta de este tipo, que permite la relación de personas capaces de entablar un dialogo prolongado, entretenido e ingenioso para el transmisor como para el receptor es casi sinónimo de una reunión de intelectuales abstractos, y eso es sinónimo de una amplia tolerancia entre individuos: “Cada quien fuma-aspira lo que se le da la gana bajo su propia responsabilidad, perredista el que se asuste”.
Sin prolongarme en el cómo lo hacen, con quién lo hacen, por qué lo hacen y demás, iré directamente al punto: Los estados alterados de conciencia.
Debo admitir que me asustan un poco los estados alterados de conciencia. La otra vez fui a la tienda, acompañé a mi hermano y al Oso por la dotación obligada de cigarros y refresco necesarios para las retas de StarCraft; debido al calor, me quedé afuera de la tienda esperando a que ellos terminaran de pagar. En ese momento entró un tipo conocido a la tienda. Un tipo que había comenzado una pelea años atrás en contra de mi hermano.
El tipo asestó el primer golpe desde la espalda y retrocedió con sus dos amigos mientras insultaba a mi hermano y lo provocaba a pelear. El motivo de la incitación fue desconocido, y la reacción de mi hermano obvia. Retrocedió y preguntó el porqué de la agresión. El tipo no dio motivos y siguió provocando. Yo, por mi cuenta, me lancé directamente al tipo pero mi hermano me detuvo con el brazo. Al no poder concretar la pelea, el tipo se fue a su trabajo, el cual se localizaba en la esquina y nosotros nos fuimos a casa.
Ya en casa mi tío, al ver mi frustración, preguntó lo sucedido, comprendió y decidió ir a encarar al tipo que había originado la agresión. Yo fui el último en salir de la casa, la necesidad de esconder un objeto me tomó más de lo necesario. Llegamos a la esquina y mi tío llamó con voz firme al tipo, el cual con un poco de duda se acercó cauteloso y guardando una distancia considerable. El tipo estaba asustado, mi tío es una persona de gran corpulencia y astuto, sobretodo. Yo me iba acercando poco a poco, sin dejar de mirar a los ojos al tipo. La distancia ya estaba reducida lo suficiente, mi tío hizo un movimiento rápido y me sujetó con fuerza del brazo, evitando que yo sacara el objeto. Mi tío advirtió muy bien que el incidente no se volvería a repetir, y el tipo se fue con miedo. De vuelta a la casa, mi tío me quitó el cuchillo de mesa que había ocultado y platicó conmigo al respecto.
No podía quitarle los ojos de encima al tipo. Ahí estaba, solo y a mi merced. Mi sangre empezó a fluir más rápido y sentí los puños cada vez más ligeros. Mi mente estaba ocupada recordando los objetos que había a mi alrededor que pudieran ser de utilidad, recordando los relieves del piso para no tropezar, las formas de escapar después del conflicto. Mil pensamientos, una sola resolución: fría venganza.
Un tajante comentario desde mi interior detuvo el flujo sanguíneo por unos segundos: Tú no eres así. La razón había atacado con su diálogo más quirúrgico. Sentí despertar de otra realidad y me encontré mirando con ojos inertes al tipo que había atacado con cobardía a mi hermano años atrás. Estaba asustado de mí mismo. Había perdido el control de mí mismo por unos segundos.
Es por eso que los estados alterados de conciencia me asustan tanto. Temo que algún día llegue a perder el control de la misma manera y no haya un comentario de mi razón para detener mis impulsos de impartir venganza a los que le han hecho daño a mis seres queridos.
Apr 27
No puedo negarlo, soy presa de una tradición un tanto obligatoria que data más allá de mi concepción. Sería imposible definir una fecha específica, más bien, se tendría que establecer un hecho para marcar su inicio: La compra de un televisor.
(Esta entrada será invadida por la divertida charla con mi Cookie, así que no se extrañen si ven incongruencias xD)
Cada noche, a la misma hora, en la misma mesa, con la misma persona, soy la víctima de una tortura muy parecida a un brainwash. ¡Me madre me obliga a ver telenovelas!
Ya en el proceso de tortura, no puedo resistirme el proceso de criticar tales programas televisivos. Me parecen una manera muy sutil de manipular a la sociedad. Una manera un tanto abstracta de “Pan y circo para el pueblo”. Una de las cosas que más me llama la atención, es que en todas las novelas hay un rico muy rico y un pobre muy jodido. Al parecer, estos programas quieren dar la impresión de la inexistencia de las medias tintas. En este caso, dar la impresión que la mayor parte de televidentes no existen y que nunca podrán ser parte de una historia similar.
Una cosa que en verdad me purga, es la invasión de dos cosas: Comerciales infames a los cuales las telenovelas se ofrecen, como el personaje principal comprando en Chedraui y diciendo lo barato que sale comprar ahí aún cuando minutos antes hayan matado a su hija.
(Sí, sí, y más te vale que sí.)
Y la pretenciosa manera de querer enseñarle a las personas los problemas de la sociedad que, según ellos, necesitan ser mostrados a través de niños ricos o pobres jodidos. Incluso problemas políticos.
(Mucho)
Odio las telenovelas, creo que la única que me gustó fue “El Vuelo del águila”. Una novela histórica sobre el Porfiriato (Ya había contado que ese tipo es mi ídolo). Las Televisoras tienen muy en cuenta de lo que ofrecen a la sociedad: Ignorancia.
En fin.
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