Weeeeee! Hace un rato acabo de regresar del Desfile Militar en el Zócalo =3. Así que supongo que ya es hora de escribir.
Hace una semana exactamente, tuve la clase de Lectura, Lectores y Bibliotecas con Hugo, un muy buen profe. En ella nos colocó varias disyuntivas bastante interesantes. Entre éstas, hubo dos que me dejaron un tanto pensativo y decepcionado. La última ya es costumbre entre mis compañeros.
La primera fue “¿Crees en la patria?”. Y se la hizo a Marta, una chica que se caracteriza por querer siempre ir a beber o a drogarse aunque sea lunes. Su respuesta fue “No”. Cosa que realmente me esperaba.
La segunda fue “¿Crees en Dios?”. Y se la hizo a Carlos, un chico centrado hasta donde puedo apreciar, fanático de la música y cumplido en sus deberes. Su respuesta fue “No”. Cosa que ya es bastante común con una pregunta de índole religioso.
Reflexionemos primero la de la patria. ¿Por qué alguien no creería en la patria? Primero definamos lo que es la Patria. La patria sería -según las enseñanzas de primaria-, el territorio, usos y costumbres y los habitantes de un país determinado. En este caso: México. Por eso se me hace raro que haya contestado que no ._.
La segunda la relaciono mucho con la primera. ¿Por qué alguien no creería en Dios? Me es completamente imperativo que una persona que cree en algo será una persona con más valores. Por lo tanto, la persona que no cree en Dios (Cualquier Dios) me parece una persona con pocas cosas que aportar. Igual y el argumento no puede ser generalizado o universal, pero sí considero importante que las personas crean en algo que pueda aportarles algo más que un objetivo nihilista o sinsentido.
La relación que veo entre ambas disyuntivas es el hecho de que quieran pensar que una respuesta los hace diferentes, sin pensar que esa necesidad de ser “diferentes” los hace iguales a los demás. Hay mucha diferencia entre pensar en ser diferentes y autoafirmarlo a serlo y notar cómo los demás son diferentes.
Sin lugar a dudas decir que no crees en la patria y que no crees en Dios te podría llevar a un estereotipo rebelde y sofisticado hasta cierto punto, pero sigue siendo un estereotipo.
Yo en este momento puedo decir con seguridad que no creo en Dios y en la patria, como tampoco creo en el sobrecalentamiento global, la gravedad o el tiempo. Son cosas que no se cree en ellas porque son cosas que ya están por sentado, no hace falta realizar un juicio para creer o no creer. Son cosas que ya están.
Mmmm, ok tengo más cosas en la cabeza, pero me alargaría mucho con esta entrada, así que ya será otro día ![]()



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